¿Cómo puede tu hijo encontrar equilibrio en un mundo ajetreado?

  • ¿Qué técnicas de mindfulness puedes enseñar a tu hijo para ayudarle a relajarse y gestionar el estrés?
  • ¿Cómo puedes apoyar a tu hijo en el desarrollo de un equilibrio emocional en su vida diaria?

Descubre nuestro programa:
Mindfulness para Niños

El mindfulness para niños es la práctica de estar presente y consciente de sus pensamientos y emociones, ayudándoles a gestionar mejor sus sentimientos y a mejorar su atención.

Eline Snel

Fundadora del programa “La Atención funciona” para niños y autora del famoso libro “Tranquilos y atentos como una rana”

Fred Giraud

Facilitador certificado del programa

Susan Kaiser Greenland

Creadora del programa pionero “Inner Kids”, que adapta las prácticas clásicas de mindfulness y meditación para niños

Nuestro curso de mindfulness para niños se fundamenta en los métodos innovadores de Eline Snel y Susan Kaiser Greenland, reconocidas líderes en la enseñanza de mindfulness adaptada a los más jóvenes.

Juntos, estos programas ofrecen herramientas efectivas para que los niños desarrollen atención, autoconciencia y habilidades emocionales, fomentando un espacio seguro donde puedan explorar su mundo interior y exterior con curiosidad y calma.

Programa único y exclusivo basado en los métodos de Eline Snel (La Atención funciona) y Susan Kaiser (Inner Kids)
MINDFULNESS PARA NIÑOS

Curso Mindfulness para Niños – Presencial (Valencia)

  • Ejercicios de respiración consciente para la calma
  • Meditaciones guiadas para mayor relajación y enfoque
  • Cuentos de mindfulness que fomentan la conexión emocional
  • Prácticas de observación consciente del entorno
  • Movimientos suaves para integrar la atención plena
  • Juegos de atención para la concentración y presencia
  • Reflexiones breves para fomentar la autoconsciencia emocional


Beneficios del mindfulness para niños

El mindfulness aporta grandes beneficios al desarrollo emocional y mental de los niños.

¿Lo sabías?

Mejora de la concentración

El mindfulness entrena a los niños a estar presentes en el momento, lo que les ayuda a concentrarse mejor en sus actividades diarias, como los estudios, y reduce las distracciones.

Fortalecimiento de la gestión emocional

El mindfulness enseña a los niños a reconocer y entender sus emociones, dándoles herramientas para manejarlas de manera más saludable y calmada en situaciones difíciles.

Mejora del sueño

Las técnicas de mindfulness ayudan a los niños a calmar su mente y reducir la hiperactividad, facilitando un descanso más reparador y una mejor calidad de sueño.

Mayor autoconsciencia

El mindfulness ayuda a los niños a ser más conscientes de sus pensamientos, emociones y acciones, lo que les permite tomar decisiones más reflexivas y responsables.

Reducción del estrés y la ansiedad

Las prácticas de mindfulness permiten a los niños relajarse y gestionar mejor las situaciones estresantes, disminuyendo la ansiedad y promoviendo un mayor bienestar emocional.

Desarrollo de la empatía y la tolerancia

El mindfulness fomenta en los niños la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, promoviendo la comprensión, la empatía y una mayor tolerancia hacia las diferencias.

Fomento de la resiliencia

El mindfulness enseña a los niños a enfrentar los desafíos con una mentalidad positiva, ayudándoles a adaptarse mejor a las adversidades y a recuperarse de situaciones difíciles.

Incremento de la creatividad

El mindfulness estimula la imaginación y la curiosidad de los niños, permitiéndoles explorar nuevas ideas y enfoques sin la presión de ser perfectos.

Mejora de las habilidades sociales

El mindfulness promueve la comunicación efectiva y la colaboración entre los niños, ayudándoles a desarrollar relaciones más saludables y a interactuar con confianza en diferentes entornos sociales.

¿Preguntas? ¿Dudas?

El mindfulness para niños implica enseñarles a estar presentes en el momento, a ser conscientes de sus pensamientos y emociones, y a responder de manera calmada ante situaciones estresantes. Incluye prácticas como ejercicios de respiración, meditaciones guiadas y actividades creativas que fomentan la atención plena y la autorreflexión.

Los beneficios incluyen la mejora de la concentración, el fortalecimiento de la gestión emocional, un incremento en la empatía, y una reducción del estrés y la ansiedad. Estas prácticas también ayudan a los niños a desarrollar resiliencia y creatividad, así como a mejorar la calidad del sueño.

No hay una edad específica; los niños pueden empezar a practicar mindfulness a partir de los 3 años. Las actividades se pueden adaptar según la edad y las habilidades de cada niño, comenzando con ejercicios simples y juegos que fomenten la atención plena.

Se puede enseñar mindfulness a través de actividades divertidas y accesibles, como juegos de atención, meditaciones cortas, ejercicios de respiración, y cuentos de mindfulness que les ayuden a conectar emocionalmente con sus experiencias. También es útil involucrar a los padres en el proceso para crear un ambiente de apoyo.

Existen numerosos recursos, incluidos libros como “Sitting Still Like a Frog” de Eline Snel y “Mindful Games” de Susan Kaiser Greenland. También hay aplicaciones móviles y sitios web que ofrecen meditaciones guiadas, videos y ejercicios interactivos diseñados para niños.

El mindfulness puede equipar a los niños con herramientas para manejar el estrés y la ansiedad, mejorar su autoconsciencia y desarrollar empatía hacia los demás. Estas habilidades pueden ayudar a los niños a responder de manera más saludable a situaciones de acoso escolar y a fomentar un ambiente más inclusivo y compasivo en las escuelas.

Sí, numerosos estudios han demostrado que las prácticas de mindfulness pueden tener efectos positivos en el bienestar emocional, la reducción del estrés y el rendimiento académico de los niños. Investigaciones específicas han documentado mejoras en la atención, el comportamiento y la regulación emocional en entornos escolares.

Sí, los niños pueden practicar mindfulness en casa a través de actividades simples y juegos que fomenten la atención plena. Los padres pueden crear un ambiente propicio para la práctica, dedicando tiempo cada día para realizar ejercicios de respiración, meditación o actividades creativas.

No es necesario dedicar mucho tiempo; incluso unos pocos minutos al día pueden ser beneficiosos. Se recomienda comenzar con sesiones cortas de 5 a 10 minutos y aumentar gradualmente la duración a medida que los niños se sientan más cómodos con la práctica.